18/08/2022

Viroleño Noticias

Somos el medio informativo de mayor credibilidad en el departamento de La Paz y en constante crecimiento en El Salvador.

12 obispos son investigados por encubrimiento de abusos en México

Spread the love

El Nuncio del Papa en México, Franco Coppola, reveló que la Santa Sede está realizando una investigación.

POR DAVID RAMOS | ACI Prensa / Foto DANIEL IBAÑEZ

El Nuncio Apostólico y representante del Papa Francisco en México, Mons. Franco Coppola, señaló que hasta la fecha suman 12 los obispos investigados por la Iglesia Católica por presunto encubrimiento de casos de abusos sexuales de menores y de adultos vulnerables en el país.

Las investigaciones, realizadas en base a las normas que estableció el Papa Francisco en sus motus proprios “Como una madre amorosa” y “Vos estis lux mundi”, se encuentran en diversas fases. Mientras que algunos casos aún son estudiados en México, otros ya fueron remitidos al Vaticano.

El Papa Francisco firmó “Como una madre amorosa” en 2016, estableciendo que la negligencia de los obispos al atender casos de abusos sexuales puede justificar su destitución.

Tres años después, en 2019, el Santo Padre publicó Vos estis lux mundi, que establece que cuando las denuncias apunten a obispos católicos, debe ser el Arzobispo Metropolitano de la provincia eclesiástica a la que pertenece el acusado quien debe estar a cargo de la investigación.

En México hay actualmente 19 provincias eclesiásticas, encabezadas por 19 arquidiócesis, que agrupan a 73 diócesis y cuatro prelaturas territoriales.

Entrevistado por ACI Prensa, Mons. Franco Coppola, de 64 años, explicó que “como prevé ‘Como una madre amorosa’, y como hemos visto por las sentencias que se han dado a conocer en el caso de algunos obispos en otros países, la sanción eclesial –en el caso que se establezca que hubo encubrimiento y según el tipo de encubrimiento- puede ir desde la amonestación hasta la remoción del oficio”.

«Lo que me parece importante señalar es que a todas las denuncias recibidas se está dando seguimiento», dijo.

El Nuncio Apostólico en México destacó que en la Iglesia en el país “se han dado pasos importantes” en la lucha para prevenir y combatir los abusos sexuales a manos del clero, “pero hay que seguir en esta dirección con aún mas grande claridad y trasparencia en la actitud de la cero tolerancia”.

“También hay que comenzar a hacerse cargo de una justa reparación del daño a favor de las víctimas”, dijo.

El camino a recorrer para lograr recuperar la confianza, sobre todo de las víctimas, de su entorno y de los no católicos es todavía largo”, reconoció.

El Prelado, nombrado Nuncio Apostólico en México el 9 de julio de 2016, destacó que “ha crecido mucho la sensibilidad, la atención y el cuidado para prevenir que estos delitos se repitan”.

“En casi todas las diócesis ha sido creada una Comisión de protección de menores que por un lado recibe las denuncias y cuida las víctimas y por otro lado se encarga de difundir en las instituciones y estructuras eclesiásticas la cultura de la prevención”, señaló.

“También a nivel de Seminarios hay una mayor atención en cuidar la selección de las admisiones y después la preparación de los seminaristas, de manera que los nuevos sacerdotes sean verdaderos pastores según el corazón de Jesús y no personas con problemas psico-afectivos no resueltos”, destacó.

Mons. Coppola precisó que “no puedo decir que no hay ya ningún problema, pero reconozco que se ha hecho un gran esfuerzo para ponerse al paso con lo que el Papa Francisco pide a toda la Iglesia”.

Esto, dijo, se ha dado “gracias a la sensibilidad de muchos obispos y a la valentía de las víctimas que, denunciando, han permitido de darse cuenta de la necesidad de purificar nuestros presbiterios y nuestra manera de actuar”.

Consultado sobre qué lleva a los clérigos a cometer abusos sexuales, el Nuncio Apostólico indicó que sin ser un “especialista” en la materia, su impresión “es que, cuando se trata de abusos a menores o adultos vulnerables, hay un problema grave en el desarrollo de la personalidad del abusador, que busca relaciones asimétricas, que por eso no son de amor sino de poder”.

Este problema, subrayó, “no se puede superar solo con la buena voluntad o el propósito de cambiar: se ha visto que, aunque de buena fe el abusador prometa cambiar, termina con reincidir”.

Para Mons. Coppola, se trata de “un problema psicológico profundo que hay que curar y por esta razón es incompatible con el ejercicio del ministerio sacerdotal”.

“Por otro lado, esto denota también un problema afectivo no resuelto: si nuestro corazón no está lleno y desbordante del amor del Señor, trata llenarse de otra manera”.

“Lo más normal y natural es a través de otra persona, adulta como yo, pero hay también maneras no sanas como ahogar el problema en el alcohol o como ejercer de manera antievangélica el poder”, señaló.

El Nuncio Apostólico en México, que desde 2019 ha puesto su contacto personal a disposición de las personas que deseen denunciar casos de abusos en la Iglesia, dijo que “me ha impresionado escuchar, de parte de especialistas, informes sobre los daños cerebrales y psicológicos reportados por las víctimas, a veces hasta por muchos años si no es de por vida”.

Tras lamentar que, “sobre todo en los años pasados, había una cierta superficialidad e inconciencia de las consecuencias graves y duraderas de estos abusos”, Mons. Coppola dijo que “una primera cosa que hacer es formar e informar a nuestro pueblo, a todos los agentes de pastoral y a todas las personas comprometidas con la Iglesia sobre el cuidado especial que merecen, también de este punto de vista, los niños”.

“Por otro lado, hay que cuidar mucho más y mucho mejor la formación humana y espiritual, que es la formación del corazón”, resaltó.

El Prelado destacó que los verdaderos pastores deben tener “un corazón que se sienta lleno a desbordar de la parte del Señor y que por eso no sienta la necesidad de ‘robar’ atención, afecto o placer a los demás”.

Por el contrario, dijo, un verdadero pastor debe sentir “la necesidad más bien de compartir lo que ha recibido, regalando atención y afecto y haciendo presente con nuestra pobre persona, como es nuestra vocación, al mismo Jesús, a su manera de mirar, de actuar, de hacerse presente con los demás, dando vida y no robándola”.